A veces en televisión ocurre magia… otras veces, ocurre Isabel Forner bailando en Zapeando. Y cuando eso pasa, las cámaras tiemblan, el público se agita y el plató se convierte en un escenario donde las curvas mandan y las caderas tienen voz propia.
Con un vestido ajustado que marcaba cada movimiento y una sonrisa tan traviesa como letal, Isabel se arrancó con un bailecito que parecía inocente… hasta que empezó a girar, contonear y bajar el ritmo. Las piernas firmes, los giros lentos, la cintura en juego… y el plano justo donde lo necesitábamos.
No hacía falta reguetón: con cada paso, su cuerpo marcaba un ritmo que no necesitaba música. El vaivén de sus caderas, la caída del vestido sobre su trasero y ese meneo suave pero descarado con sabor a “sí, lo estoy haciendo… y lo sabes” hicieron que más de uno se atragantara con el café.
Porque Isabel no baila. Ella provoca bailando. Y lo hace con la tranquilidad de quien sabe que el plató —y nuestras pupilas— son suyos por unos minutos.
Isabel-Forner-KC@19.avi - 15.9 MB
Que cuerpo tan bonito tiene Isabel
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